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EL ARTE DE CUESTIONAR

Ver el mundo con los ojos de una mente joven y entenderlo con la mente sabia

Vivir en la pregunta significa estar en sincronía con la neuroplasticidad y la vida tal como es. 
Aprendemos cuando preguntamos, aprendemos cuando no sabemos, aprendemos cuando queremos saber, aprendemos cuando tenemos hambre de comprensión. El problema es que olvidamos esto cuando nos hacemos mayores, cuando empezamos a creer tener las respuestas el aprendizaje ha llegado a su fin, y empezamos a morir, no aprender es el principio del fin de lo que significa ser humano. 

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Cuando somos joven

Cuando somos jóvenes nuestra identidad es todavía flexible y estamos hambrientos de aprender, el cerebro es una sinfonía de neuroplasticidad, la capacidad de crear nuevas estructuras neuronales es la celebración de la vida.Los condicionamientos normales están hechos de tal manera, que cuanto más envejecemos, menos aprendemos, es importante entender que esto es una condición social-cultural y no una función biológica, el propio cerebro tiene la capacidad de mantenerse joven hasta que se acabe el espectáculo. El truco es entrenar el cerebro, cuando somos jóvenes la neuroplasticidad funciona por sí mismo, pero más tarde tenemos que cuidarlo, pero cuando lo hacemos, el cerebro nunca deja de crear nuevas células y neuronas. Pero esto no forma parte de nuestro mapa socio-cultural, la norma es que cuanto más mayores nos hacemos, menos aprendemos y la vida se vuelve automática y mediocre, lo que significa que entonces vivimos para proteger nuestra respuesta, y la respuesta se ha vuelto más importante que la vida misma.Depender (o ser adicto) a la respuesta es característico de los primeros niveles de consciencia, el pre-individual y el individual, allí necesitamos una realidad sólida y fija, nos proporciona seguridad, la sensación de control, y vivimos en una realidad imaginaria de seguridad.

Control & Seguridad

La identidad pre-individual es una extensión directa de la consciencia animal, la seguridad junto con la reproducción, son la prioridad absoluta. A nivel individual, la consciencia animal sigue siendo muy activa, pero ahora está en conflicto con la mente racional. Todos conocemos esta conversación interna, y la respuesta normal, es el control. Por un lado nos gusta vivir nuestras emociones y sentimientos libremente, pero por otro lado no podemos, porque significa renunciar a la ilusión de control y seguridad.
Como no estamos entrenados en el Arte del Cuestionamiento, nos volvemos adictos al control y a una falsa sensación de seguridad. 
La seguridad y el control en su contexto natural son perfectos y buenos, lo necesitamos para vivir en un entorno favorable, pero cuando se convierte en patológico (y este es el estándar en nuestra cultura), la consecuencia es la desconexión de la vida, y la locura de nuestro pan de cada día. Al estar identificados con estos niveles de consciencia, tenemos un malentendido fundamental sobre la protección y el estar a salvo, que nos lleva a combatir la vida y a percibir la naturaleza como algo ajeno. Los humanos por un lado y la naturaleza por otro.

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Al elevar el nivel de consciencia, podemos ocuparnos perfectamente y incluso mucho mejor de las circunstancias de la vida cotidiana, pero sin la necesidad de controlar la vida. La idea por sí misma de controlar la vida es ignorante y loca, porque la propia intención es el fin de estar vivo, reduce la vida a un problema que hay que resolver y a una amenaza permanente para nuestra existencia.Por eso es tan importante cultivar el Arte de Cuestionar, estar abierto a lo que es y fascinarse con el momento presente.

He aquí algunos ejemplos de cómo podemos practicar el Arte del Cuestionar

Sólo sabemos, porque preguntamos.

¿Cómo sabemos que la realidad es como parece ser?

¿Cómo llegamos a la conclusión de que la realidad es como creemos que es?

¿Cómo sabemos que algo es negativo o positivo?

¿Quiénes somos para negar a los demás el derecho a su propia realidad?

¿Tenemos realmente autoridad para juzgar?

Are we perfect, beyond contradiction, free of any dark aspects?

¿Hasta qué punto sólo estamos repitiendo creencias y estructuras de pensamiento de otros?

¿Cómo nos sentimos cuando declaramos nuestra realidad a la realidad?

¿Mejora la vida cuando luchamos contra la realidad?

Lo que cuenta es la pregunta en sí, la respuesta es secundaria. Todo depende de la calidad de la pregunta. Las respuestas llegarán cuando sea el momento adecuado, no hay necesidad de apresurarse por ello. La pregunta debe venir del corazón en primer lugar, como una necesidad interior, la mente es la herramienta para esta necesidad de dar forma. La mente convencional condicionada crea una respuesta a partir de su memoria, por lo que muchas veces ya tiene la respuesta incluso antes de que se formule la pregunta. La mente entrenada cultiva un espacio abierto donde la respuesta puede desplegarse, intenta alejarse de su memoria para dejar que el misterio de lo desconocido entre en juego.Viviendo así, la vida se convierte de nuevo en un viaje asombroso y no en una lista de tareas que hay que revisar.

¿Quién o qué soy yo?

¿Quién se hace todas estas preguntas?

La última pregunta es la más importante de todas, ella es la clave, mientras no sepamos quién o qué somos, no habrá lugar a donde ir. Por ejemplo las enseñanzas de Sri Ramana Maharshi se centran sólo en la última pregunta.
Profundizando en la indagación de ¿Quién soy? O ¿Qué soy?Llegamos a la comprensión de que el yo, la persona, la identidad individual son aspectos del Ser, el yo no existe como una identidad independiente.
Entonces surge la pregunta: ¿Quién soy cuando no soy yo?
Esto nos llevará al Ser. El Ser, o el Ser sin nombre, o el nombre que le demos, el Tao, la Esencia, la Consciencia, etc., es la única realidad que existe.
Para ser honestos, esta realización es para la mayoría de nosotros sólo una comprensión intelectual, lo que ya es un gran paso, pero fuera de alcance como una experiencia auténticamente viva. Las estructuras egoístas son muy poderosas, pero con el Arte de Cuestionar tenemos una excelente herramienta para acercarnos un poco más a la realización del Ser.

La mayoría de nosotros no somos capaces de hacer este trabajo sin una guía, buscar gente experimentada y pedir apoyo, puede ser una buena idea, porque el camino hacia la realización tiene sus peligros y trampas, y es posible perderse o incluso volverse loco. De todos modos esta es la sal de la vida, será aburrido saber ya el resultado. 

"No es que sea tan inteligente. Pero me quedo con las preguntas mucho más tiempo".

Albert Einstein


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Fotos: Maribel Rosado.